Deciase de él, que su mirada era impertinente, mas no por la audacia de sus facciones, sino por la profundidad inmensa de esos ojos, que parecian que no respetaban intimidad ni materiales.

Deciase tambien que era de gesto parco, de andar pausado, y de animos misteriosos; Comentábase que estos cambiaban como el clima tormentoso, indecifrable, que seguian los trayectos de los vientos huracanados y de la brisa marina en el peor de los tifones.

Su vida fue solitaria, pareciese que solo venia a la tierra a hacer un comentario, para luego marcharse con el viento. Sin embargo, los ecos de sus reflexiones se grababan con fuego en las mentes de los espectadores. Es por eso que una ves que lo escuchas, se te es inolvidable.

Nunca se le oyo gritar, pues su cólera se liberaba de las formas mas temibles, que solo algunos pueden lograr transmitir. No es necesaria una voz poderosa, o los movimientos vigorosos de un hombre fuerte para inspirar el temor, el simplemente veia.

Pero su mirada, no era ordinaria, era de esas miradas que desnudan, que desamparan, que te quitan el calor... que hacen temblar. El solo veia, nada mas, su gesto mas que temible, parecia curioso.

Mas percatandose, de ese poder, nunca lo uso ni para si mismo, y menos para los demas, y es por el hecho, de que el mas que verlo como un don, lo veia como una condena.

Condena, al penetrar en las corazas mas intimas, en las murallas mas fortificadas y en los imperios mas custodiados, hizo que nunca pudiera acercarse a alguien, sin que ella sientiese temor.

Nadie recuerda donde nacio o como crecio; nadie nunca se ha atrevido a preguntarselo, dicen que suele dormir en el parque en las tardes, que acostumbra a usar sombrero, una gabardina y unos zapatos lustrosos; camina mirando el suelo con las manos en sus bolsillos, en la cuidad donde nadie lo ve; donde la mejor forma de ocultarse es simplemente salir.

Bajo lo que deja ver el sombrero se oculta una barba, algo larga, mas no en exceso, cuidadosamente peinada, lisa y blanca; en su mano izquiera, un reloj sencillo que no sobresalta a la vista.

Se dice que vive en el temor, por la reminisencia de los gritos desgarrados de un hombre desamparado, sintiendo como de su carne afloraban sus miedos, sus venganzas, los males que habia cometido.

Solo libero su colera una vez, estaba seguro de que nunca mas lo volveria a hacer.

Una mañana de sol esplendoroso, un lago en el parque, y su superficie, imperturbable y tersa como el espejo mas pulido. Un hombre de gabardina.

Desición, grito, desamparo, tension, desvanecimiento.

Un hombre de gabardina,con la mirada fija en sus lustrosos zapatos, su barba blanca y su sombrero café, se viene acercado, con un paso parco, pero sin prisa, un dia de sol.

¿Le preguntarias tu la hora?